"Una clase dividida" (Act. 16)
El documental Una clase dividida pone en evidencia la capacidad de influencia del profesorado sobre los valores del alumnado y la problemática inherente en ella.
A mi parecer, este fenómeno es especialmente fuerte en edades más tempranas, pero puede darse siempre que el profesor tenga la estima del alumno.
Uno de los problemas que presenta un sistema educativo sistematizado es que produce una división artificial de "tipos de aprendizaje". Lo que aprendemos en la escuela se clasifica como "útil", porque asumimos que tiene un valor para el futuro laboral, aunque esto no sea necesariamente verdad. Como es algo obligatorio, muchas veces lo definimos también como "aburrido".
Por el contrario, el aprendizaje fuera del campus colegial se desvaloriza en el sentido de que, como no nos otorga un título, una señal concreta de que hemos obtenido un conocimiento, no tiene tanta importancia. Y sin embargo, es un aprendizaje que viene de la motivación individual, del gusto por aprender.
¿A qué quiero llegar con esta reflexión? A que quizás, para lograr un mundo intercultural, de diversidad en armonía, haga falta borrar o difuminar esa línea imaginaria. A que hay que sacar al estudiante del aula y enfrentarle al conflicto fuera de ella, con el apoyo-guía del profesor.

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