La educación en casa (Act. 6)
No puedo dejar de estar en contra de la educación en casa o el Homeschooling.
En clase mencione mi descontento sobre el tema, que me parece una manera de fomentar el tribalismo y cerrarle las puertas al alumno a la educación en la diversidad.
Esto no significa que no entienda las ventajas que ofrece respecto a una educación sistemática regida por el estado. En ningún quiero menospreciar el valor de la libertad de educación, pero creo que una sociedad sana debe de ocuparse de aquellos que se encuentran en situación de necesidad, y con la educación en casa mal llevada podemos fomentar las desigualdades.
Os pongo un ejemplo verídico que conozco:
Ya os he mencionado que me gusta dibujar, y hace unos años dibujaba en un paintchat, que como suena, es una herramienta de dibujo informática donde puedes dibujar y hablar simultáneamente. En este sitio conocí a una chica, a la que voy a llamar A (porque así empieza su nombre de usuario).
Después de bastante tiempo de conocernos (estoy hablando de un año o así), nos añadimos a Skype (nota: ¡cuidado con los desconocidos de internet!).
Esta es su historia:
A es estadounidense. Proviene de una familia de nivel socioeconómico bajo. ¿Por qué importa este detalle? Porque nació con un tipo de sordera neurosensorial (coclear) que, en un país con sanidad universal, se pone un implante y listo. Pero como su familia no puede permitirse un seguro médico, no ha podido tratarse.
Ella ha tenido una educación en casa, pero su familia, aunque es un encanto y la quiere con locura, no tiene las herramientas necesarias para enfrentarse a esa situación. Sí, la enseñaron a leer y a escribir, y ella se ha cultivado a sí misma mediante la lectura, pero para poder comunicarse con ella, cara a cara, sólo le han enseñado la lengua de signos universal, que ellos tuvieron que aprender de forma autodidacta.
¿Qué problema hay con esto? Pues que en los EEUU, la lengua estándar para los sordos es el ASL (American Sign Language). A, que ya nació con una barrera comunicativa, se dio de narices al crecer con otra: cuando quiso unirse a asociaciones de sordomudos o apuntarse a cursos, se dio cuenta de que ni la entendían ni les entendían. Es como si a un niño que vive en España sólo se le enseñara a hablar ruso.
Quizás sea un caso muy extremo, donde la suerte le jugó una mala pasada, pero no deja de ser una situación muy dura donde la solución está muy clara. Conozco otras personas a las que las educaron en casa, y no todas sus experiencias fueron negativas, pero el riesgo me parece demasiado alto para unas ventajas que, a veces se dan, a veces no.

Comentarios
Publicar un comentario